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Antes de llegar al psicólogo
¿A qué psicólogo voy?
Diferentes orientaciones, diferentes terapias
¿En qué consiste la orientación constructivista?
¿Qué nos diferencia de otras orientaciones?
¿Para qué sirve la psicoterapia?



Antes de llegar al psicólogo

A veces en la vida tenemos problemas con los que nos sentimos bloqueados, no nos sentimos bien con nosotros mismos o notamos que hay algo que no funciona. Lo primero que hacemos es tratar de resolverlo por nosotros mismos, o bien buscamos ayuda en los amigos o en la familia. Si no lo conseguimos y problema persiste, es cuando nos planteamos buscar ayuda profesional. Es importante saber que ya hemos recorrido una parte del camino: habremos intentado diferentes soluciones, habremos pensado más en lo que nos pasa y seguramente estaremos más preparados para empezar una psicoterapia.


¿A qué psicólogo voy?

Una vez hemos decidido pedir ayuda a un psicólogo, tenemos que decidir a quien escogemos. Es entonces cuando descubrimos que hay muchos tipos de psicólogos: psicoanalistas, conductistas, cognitivos, constructivistas, gestálticos, sistémicos... y la pregunta es: ¿qué tipo de psicólogo será el que me podrá ayudar con lo que me pasa a mí?. La respuesta es que todos te podrán ayudar, lo que cambia es el tipo de terapia, y esto varía en función de la orientación del psicólogo. Lo que es importante al escoger terapeuta es pensar si su forma de trabajar se adapta a tus necesidades y a tu idea de terapia.


Diferentes orientaciones, diferentes terapias


Hay muchas orientaciones psicológicas desde las que se puede trabajar, y todas parten de diferentes formas de entender a las personas, su funcionamiento, como se generan las patologías, como se entiende la relación terapéutica ... y en función de esto, cada escuela desarrolla un tipo de terapia con un funcionamiento, unas técnicas ...


¿En qué consiste la orientación constructivista?

Nuestra orientación parte de la idea de que el paciente es experto en su vida y el terapeuta es experto en guiar a la persona en su proceso de cambio.
El psicólogo explorará y trabajará con todos aquellos aspectos que puedan ser relevantes para el problema, el paciente irá añadiendo todo aquello que crea útil para la terapia y lo elaborarán conjuntamente.
El terapeuta y la persona trabajarán de experto a experto, buscando hipótesis para averiguar las causas del problema, comprenderlo y buscar alternativas de solución y cambio.

Todo esto a partir de tres ejes:

  • Personalidad: estilo de pensamiento, cómo nos relacionamos con los demás, estilo de afrontamiento ante los problemas, reacciones emocionales, limitaciones y habilidades personales ...
  • Relaciones: toda persona con la que nos relacionamos y es significativa para nosotros (padres, abuelos, hermanos, profesores, amigos, compañeros, pareja, jefes), nos proyectan expectativas positivas de nosotros mismos y características negativas que condicionan nuestro desarrollo.
  • Momento actual: los problemas surgen en unas determinadas circunstancias que hay que explorar, analizar y contextualizar.

Una vez el terapeuta y la persona hayan analizado todas las experiencias relevantes como si fueran las piezas de un puzzle, las irán reordenando de forma que adquieran un nuevo sentido que les permita resolver el problema.
Además, si en un futuro la persona vuelve a encontrarse con una dificultad similar, tendrá estrategias que le permitirán resolverla por sí misma y sin ayuda.


¿Qué nos diferencia de otras orientaciones?
  • Nos basamos en el presente: únicamente se trabaja con aquellas experiencias significativas del pasado, y con los modelos parentales y patrones educativos que ha recibido la persona, se analiza el presente porque es aquí donde se cristaliza el problema y se sitúa la solución en el futuro inmediato.
  • Trabajamos con la parte sana de la persona: una vez se ha explorado y comprendido el síntoma, nos centramos en los recursos personales para potenciarlos, ampliarlos y utilizarlos para superar el problema.
  • Terapia breve: la duración de la terapia constructivista varía según los casos, aunque la media oscila entre los tres meses y el año y medio. Normalmente, los primeros meses son más intensivos, y después las sesiones se van distanciando. No obstante, la duración es muy relativa porque decide en función de cómo el terapeuta y el paciente ven que va evolucionando.
  • Una sesión semanal: creemos que una sesión de una hora a la semana, es lo suficientemente intensiva para que la persona pueda ir progresando, y al mismo tiempo, lo suficientemente distanciada, para que la persona pueda pensar y reflexionar entre una sesión y la siguiente.


¿Para qué sirve la psicoterapia?

La psicoterapia es un método de intervención dirigido a resolver los trastornos psicológicos o aquellos problemas personales que dificultan el día a día de la persona.
Es un espacio para el trabajo personal donde uno puede expresarse con sinceridad, sin máscaras. No se trata de juzgar, ni criticar, sino de trabajar de forma constructiva.
La finalidad es conseguir una estabilidad psicológica para que la persona pueda sentirse bien con ella misma y pueda alcanzar los objetivos vitales que se proponga.